En una noche como cualquiera, él llegó a su casa después de pasarse el día buscando un nuevo empleo y se dejó derribar hacia la comodidad de su cama, después de tomar un analgésico. Luego, un olor que ya no le era tan extraño obligó a sus ojos abrir de mala gana. Estupefácto permaneció unos segundos ante la situación en la que se encontraba.Su horror no se debía solo a la sangre y las tripas pegadas en la pared de su dormitorio, sino más bien a sus extremidades atadas con alambres. Ella está recostada a su lado, con un vestido de noche. Besa el vientre de Andrés hasta llegar a sus tetillas y darle un mordisco suave. Él, entre la exasperación y la desesperación, intenta zafarse de las ataduras inútilmente consiguiendo sólo lastimar sus muñecas y pies. Ella besa apasionadamente su cuello y araña moderadamente su pecho. Le baja el bóxer y toma el miembro de Andrés con sus senos mientras se lo engulle. Andrés siente una morbosa excitación ante esta situación, así que deja de poner resistencia.
- “¿Por qué haces esto? ¿Cómo escapaste…quién eres????”- susurró Andrés.
La muchacha se sentó de golpe sobre el pene de Andrés y se movió frenéticamente, provocando que éste estalle más rápido de lo que acostumbraba. Ella sonríe y responde:
- “ … el dolor es mi placer y la sangre de animales mi alimento…tú ya no eres hombre, eres un animal…!
Ella procedió a arrancarle una tetilla con los dientes, le incrustó las uñas, que ahora parecían garras, en las costillas y procedió a absorber su sangre cual draculina. Siguió escarbando en el pecho de Andrés como si se tratase de un perro que buscaba su hueso en el jardín. Ella reía jocosamente, él lloraba y gritaba por la tortura interminable.
Al día siguiente, la policía allanó la casa de Andrés por aviso de los vecinos, quienes se sintieron muy perturbados por los desgarradores gritos que provenían de esta casa. Encontraron a Andrés en su cama temblando y con los ojos exageradamente abiertos. Estaba vivo y sin un solo rasguño. Al ver a la policía dio un alarido: ¡¡¡¡ Ayúdenme, miren lo que me hizo ese demonio!!! , mientras intentaba mostrar los rasguños de su pecho que sólo se hallaban en la mente de Andrés.Los agentes buscaron en toda la casa y encontraron a la muchacha desnuda y encadenada en el sótano. Ella sonrió tímidamente pero no dijo más.
Se llevaron al hombre que hasta hace poco era conocido como un vecino tranquilo y educado, un trabajador responsable pero tímido. En vez de eso ahora Andrés era un estropajo demente, pervertido y ruidoso.
El médico amigo de Andrés que atendió a la joven declaró ante las autoridades que ella era una pariente autista de su amigo pero jamás imaginó que él abusara del estado de la chica.
Después de un tiempo y mucho papeleo, este médico adoptó a la muchacha por el sentimiento de culpa que llevaba consigo, pues se sentía responsable de la suerte de la joven. Al llevarla a su hogar, ella se recostó en el sofá y lo miró fijamente a los ojos. Él sintió una sensación muy extraña en su cuerpo y en su intento de escabullirse se retiro a la cocina para prepararle algo. Ella observó al perro del médico acercarse meneando la cola como una mosca que se acerca a la telaraña. Ella lo acarició tiernamente y dijo:
- “Aún tengo hambre”