martes, 3 de septiembre de 2013

A dónde se fue?


He perdido muchas cosas, tantas que se acumulan en el olvido, como todo recuerdo que ya no se necesita evocar.  Sin embargo, me gustaría recuperar algunas cositas por las que siento mucha nostalgia. Entre esas cosillas que perdí están:
-         -  La inocencia: hace muchísimo tiempo, es más, creo que nunca la tuve.
-          - Mi mansedumbre: recuerdo que alguna vez fui dulce y delicada (solo de niña)
-        -   Mi inspiración: esta es una de las capacidades más valiosas que perdí, ya no puedo escribir versos, ni prosa poética, ni siquiera me nace dibujar, a lo mucho bailar un poco...y eso!
-         -  La compasión: aunque creo que sigo teniendo compasión por otros, pero ya no de forma desmedida como hace varios años.
-        -   Mi pasión por el estudio: pero creo que ya la estoy encontrando...de a poquitos!
-         -  La vergüenza: esta sí la perdí a propósito, sin embargo creo necesario recuperarla
Y hace muy poco
-         -  La capacidad de amar (o enamorarme?): posiblemente no sé realmente lo que es eso, quizás sea sólo miedo a que se repita el pasado.
En resumen, creo que perdí la esencia del alma. El dolor puede transformar a las personas, y aunque me considero afortunada por tantas cosas que me brindó Dios, la esperanza es lo último que se pierde….literalmente.

Lo bueno de todo!! Gané experiencia, me hice un poco más inteligente, un poco más insensible. Aún tengo mucho por hacer en mi interior…pero la Muralla China no se hizo en un día, así que a seguir trabajando .

viernes, 7 de junio de 2013

El Ave de Hermes vuelve al nido



Han pasado dos años desde la última vez que colgué una entrada. Mi musa regresó para gritar entre letras:
Soy escultora de mi propio barro y cada segundo que me la paso discutiendo conmigo misma, es una oportunidad para reconciliarme de nuevo y despertar alguna idea dormida en los laberintos de mi cerebro. De esas ideas puedo darme forma nuevamente, moldearme y ser armoniosa.
Pueden herirme con flechas, puedo dejarme lastimar, soy capaz de destrozarme a mí misma. Y agonizando, puedo sentir mi sangre como combustible. Me carbonizo en las llamas de mis errores…debo renacer.
 Me reconstruyo de mis cenizas, como el ave de Hermes. Mi voluntad, incorpórea e inquebrantable, es más fuerte que cualquier ataque. Aún no completo mi metamorfosis, pero ya puedo escuchar el llamado del viento, sentir la suave brisa que acaricia mis alas y su invitación al vuelo.
 Mientras tanto, el veneno que  brota de mi corazón lastimado, como placenta antes del angustioso parto, cae gota a gota en un río de placer, sin que yo pueda hacer nada, es mi naturaleza matar para darle cabida a mi nacimiento.

Tú, mi hermoso caballo, dueño de las flechas, bebes del río de la muerte. Eres el sacrificio del ritual místico que rodea al Fénix. Si, era una trampa y caíste en ella. Pronto morirás…lo siento, pero esto es lo que pediste con tanta insistencia.