Han pasado dos años desde la última vez que colgué una
entrada. Mi musa regresó para gritar entre letras:
Soy escultora de mi propio barro y cada segundo que me la
paso discutiendo conmigo misma, es una oportunidad para reconciliarme de nuevo
y despertar alguna idea dormida en los laberintos de mi cerebro. De esas ideas
puedo darme forma nuevamente, moldearme y ser armoniosa.
Pueden herirme con flechas, puedo dejarme lastimar, soy
capaz de destrozarme a mí misma. Y agonizando, puedo sentir mi sangre como
combustible. Me carbonizo en las llamas de mis errores…debo renacer.
Me reconstruyo de mis
cenizas, como el ave de Hermes. Mi voluntad, incorpórea e inquebrantable, es
más fuerte que cualquier ataque. Aún no completo mi metamorfosis, pero ya puedo
escuchar el llamado del viento, sentir la suave brisa que acaricia mis alas y
su invitación al vuelo.
Mientras tanto, el
veneno que brota de mi corazón lastimado,
como placenta antes del angustioso parto, cae gota a gota en un río de placer, sin
que yo pueda hacer nada, es mi naturaleza matar para darle cabida a mi
nacimiento.
Tú, mi hermoso caballo, dueño de las flechas, bebes del río
de la muerte. Eres el sacrificio del ritual místico que rodea al Fénix. Si, era
una trampa y caíste en ella. Pronto morirás…lo siento, pero esto es lo que
pediste con tanta insistencia.

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